En casa los postres de chocolate son muy bien recibidos, demasiado, desaparecen por arte de magia. Tengo dos chocoadictos, les gusta todo tipo de chocolates, pero sus preferidos son el chocolate con menta y el chocolate negro. Esta mousse la solemos hacer mucho porque es muy sencilla de preparar y queda absolutamente deliciosa. esta vez le he dado otro toque añadiéndole unas fresas caramelizadas que le han aportado un contraste de sabores exquisito.
Si no te gusta el chocolate negro puedes prepararla con chocolate con leche que queda igual de rica. Cuidado cuando fundas el chocolate pues seguro que aparece algún dedo curioso que quiera probar y probar y probar...
- 180 gr de chocolate negro
- 50 gr de mantequilla
- 4 huevos
- 100 gr de azúcar
- 150 ml de nata
- esencia de vainilla
1- Troceamos el chocolate negro y lo fundimos al baño María. Añadimos la mantequilla troceada y revolvemos hasta que se funda. Retiramos del fuego.
2- Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas y se las incorporamos a la mezcla de chocolate y mezclamos bien. Ahora incorporamos la nata a esta mezcla y revolvemos hasta que esté todo bien integrado. Reservamos.
3- Batimos las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Añadimos sin dejar de batir el azúcar, cucharada a cucharada. Incorporamos unas gotitas de esencia de vainilla.
4- mezclamos las claras con la mezcla de chocolate con la ayuda de una espátula haciendo movimientos suaves y envolventes para que no se bajen.
5- Rellenamos los moldes y dejamos enfriar en el frigorífico unas 2 horas.
6- Para caramelizar las fresas, colocamos en un cazo unas cucharadas de azúcar y una cucharadita de agua y calentamos, metemos las fresas y las bañamos. Colocamos las fresas en un plato y dejamos enfriar en el frigorífico. Las sacamos y colocamos sobre la mousse.
¡feliz día!

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